Puntos de Interés

Además de las rutas de escalada artificial o palestras (paredes de concreto construidas ex profeso), cada vez más abundantes en pubs y festivales de deportes de aventura, existen en el Perú algunos lugares de renombradas condiciones para la práctica de la escalada en roca al aire libre. Los alrededores de Lima, por ejemplo, son pródigos en escenarios ideales para la práctica de este deporte. Casi en plena ciudad se encuentran las paredes de Camacho, en el distrito de La Molina.

Algo más al este se encuentra Vichuya, en el valle de Lurín. El valle del río Rímac también tiene lo suyo: Canchacalla, a la altura del kilómetro 46 de la carretera Central, es sede de cursos de escalada desde hace varios años; Infiernillo, en el kilómetro 67 de la misma ruta, es quizás uno de los más accesibles y exigentes del país.

Siguiendo la costa sur por la carretera Panamericana Sur, se encuentran los acantilados de roca sedimentaria de Bikini (kilómetro 45), La Tiza (kilómetro 60) y Paracas (kilómetro 250), todos de cara al Pacífico y sobre rompientes que añaden un toque de aventura a una actividad de por sí riesgosa.

La región andina, por su parte, cuenta con excelentes formaciones rocosas idóneas para la escalada como Cumbemayo, en las afueras de Cajamarca; el bosque de piedras de Tinajani, en Ayaviri, Puno; las paredes de la quebrada glaciar de Llanganuco, en Ancash; y las formaciones pétreas del santuario de Huayllay, en Pasco

 

índice   <atrás     siguiente>