Calendario de Fiestas
Cusco
Entrega de Varas
El poder en una estaca
A principios de cada año se reúnen los hombres más viejos de cada comunidad de la zona (los yayas) para designar a los candidatos que se convertirán en las autoridades máximas de sus pueblos: los Varayocs. En una fiesta rociada de chicha (macerado de maíz) y llonque (aguardiente), el Alcalde o Varayoc recibe la vara o bastón de mando que simboliza el poder. Se trata de una costumbre prehispánica encubierta en formas occidentales. Las varas están elaboradas de chonta, hualtaco negro, huallacán o membrillo, miden aproximadamente un metro de largo y llevan incrustaciones de plata y oro (en la Municipalidad del Cusco existe un pequeño museo con algunos de los más bellos ejemplares). Cuando un varayoc cesa en sus funciones no vuelve a tener cargo alguno en su comunidad y se convierte en un anciano venerable.
Canas (Cusco)
El Chiaraje
Batalla ritual
La tradición de representar batallas rituales para mantener la fertilidad de la tierra se mantiene en un lugar alejado del departamento del Cusco. En la pampa de Chiaraje (4.700 msnm), en la provincia de Canas, a donde se llega desde la ciudad imperial por carretera y luego por un camino afirmado, los pacíficos comuneros de Checcas, Langui y Layo realizan una vez al año un impresionante enfrentamiento. Portando hondas de lana de oveja endurecida, látigos de cuero y chalecos adornados con flores, los jóvenes guerreros se desafían entre la neblina o bajo las inclementes granizadas. Se trata de un pucllay o juego guerrero, que ganan quienes ocupan más terreno y obligan a retroceder al enemigo.
Trujillo (La Libertad)
Festival de la Marinera
Coquetear con un pañuelo
Una de las danzas más elegantes del Perú es la marinera. Se trata de un galanteo que se baila en pareja, batiendo al aire un pañuelo con la mano derecha, movimiento que sirve para llevar el compás de la compleja coreografía. Son pasos característicos de la marinera el "coqueteo" (juego de requiebres entre ambos bailarines) y el hábil "cepillado" con los pies. La pícara marinera liberteña se baila con sombrero alón y poncho para el varón y vestido de mochera para la dama. Del 20 al 30 de enero, en el coliseo Gran Chimú de la ciudad de Trujillo se lleva a cabo el certamen más importante de esta danza, organizado por el Club Libertad, al cual acuden parejas de todo el país. Durante los días del festival se realizan, además, desfiles de carros alegóricos y un ambiente de fiesta embarga a la ciudad. Los trujillanos "toman" la Plaza de Armas, donde bailan y festejan.
Puno
Virgen de la Candelaria
La fe en la capital folclórica de América
Durante 18 días la ciudad altiplánica de Puno, a orillas del Lago Titicaca (3.870 msnm), se convierte en la capital folclórica de América: en ella se concentran más de 200 bandas de músicos y danzantes para celebrar a la Mamacha Candelaria. Durante los nueve primeros días los mayordomos (encargados de liderar los festejos) arreglan el templo y sufragan misas, banquetes y juegos pirotécnicos. El día central, 2 de febrero, la Virgen es conducida por la ciudad en una colorida procesión; detrás de ella, guardando cuidadosa jerarquía, desfilan curas, acólitos, fieles, cristianos y paganos: es el momento de la presentación de conjuntos de músicos y danzantes que bailan por toda la ciudad. La fiesta está relacionada con los ciclos agrarios prehispánicos de la siembra y la cosecha, así como con la actividad minera de la región, y es producto de la mezcla entre la respetuosa alegría aymara y la gravedad ancestral quechua. La danza de los diablos o diablada, supuestamente soñada por unos mineros atrapados en un socavón que en su desesperación se encomendaron a la Virgen de la Candelaria, es la principal de las comparsas folclóricas. Los danzantes hacen sus ofrendas a la tierra (Pachamama) tocando zampoñas, vestidos con disfraces muy vistosos y casi siempre enmascarados. Las máscaras más impresionantes, por su efecto terrorífico, son las de venados con largos cuernos retorcidos asociados al demonio y, también, al Jacancho o dios de los minerales. En el cacharpari o despedida, las comparsas que van llenado las calles se dirigen finalmente al cementerio para rendirle culto a los muertos.
Quico (Cusco)
Tinca de Vacas
Señalando lo propio y lo ajeno
Esta fiesta, vinculada a la imagen del Apóstol Santiago, tiene como acto central la marcación del ganado. La marcación o señalay sólo la celebran las familias que poseen ganado, quienes invitan a los visitantes a comer carne de res o de llama, y a beber chicha. El escenario de la fiesta es la comunidad de Quico, situada a 4.800 msnm. El acceso es difícil desde la carretera Urcos-Quince Mil (a lomo de mula) pero gratificante.
2da quincena de febrero-1ra semana de marzo
Pan peruana
Carnavales
La fiesta de la alegría
Los carnavales peruanos están marcados por el carácter festivo de las zonas andinas, que cíclicamente rompen con toda solemnidad. Más allá de las peculiaridades regionales, una característica común a casi todos los lugares de la sierra es el ritual de la yunza, conocida como umisha en la selva y como cortamonte en la costa. Consiste en plantar artificialmente un árbol cargado de regalos, en torno al cual se baila hasta tumbarlo con los cortes de un machete o hacha. La pareja que da el corte con el que se derriba al árbol queda emparentada y a cargo de la organización de la yunza del siguiente año. En todo el país es muy difundido jugar a echar agua a las personas, por lo que durante toda la fiesta es conveniente andar prevenido. Las ciudades carnavalescas que se distinguen por su algarabía y organización son Cajamarca y Puno.
MARZO
Cañete (Lima)
Festival de Deportes de Aventura de Lunahuaná
Semana de aventuras
A sólo 30 minutos de San Vicente de Cañete, ciudad ubicada a 150 km al sur de Lima, el valle cálido de Lunahuaná es un paraíso para los deportes de aventura, gracias a la afluencia del río Cañete, que cuenta con rápidos hasta de nivel 4. En el lugar se desarrolla un festival que incluye campeonatos de canotaje, parapente, trekking, vuelo libre, ciclismo de montaña, pesca con cordel y atarraya. La estadía en Lunahuaná es un excelente pretexto para visitar el cercano sitio arqueológico de Incahuasi y el puente colgante de Catapalla. Otros atractivos de la zona son la cata de vino en las bodegas de la región y los exóticos potajes preparados por los lugareños, como los conejos a la carapulcra y los cuyes al vino.
Ica
Festival de la Vendimia
Milagro del desierto
Esta fiesta celebra la abundancia de la uva y del vino en la región de Ica (cuatro horas al sur de Lima por carretera), donde la perseverancia en el trabajo con las vides ha cubierto de verde grandes extensiones de terreno ganadas al desierto. La Vendimia comprende ferias, concursos, desfiles de carros alegóricos, festivales de música y fiestas donde se baila el festejo afroperuano. Uno de los mayores atractivos es la elección y coronación de la Reina de la Vendimia, quien acompañada de su corte ejecuta "la pisa de la uva" para extraer el zumo de la fruta que se convertirá en licor. Junto con las deliciosas tejas de pecanas o frutas confitadas, rellenas de manjarblanco y cubiertas de baño de nevado los asistentes a la vendimia podrán gozar del sabor del pisco, aguardiente de uva originado en el Perú hace casi cuatro siglos, que seduce por su aroma y sabor.
2da quincena de marzo-1era semana de abril
Porcón (Cajamarca)
Cruces de Porcón
La simetría de la fe
Entre las primeras brumas de las cinco de la mañana, una impresionante procesión de inmensas y coloridas cruces de carrizo y palmas cruza el valle de Porcón para celebrar la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén. A diferencia de otras celebraciones de Semana Santa, la de este alegre caserío situado a media hora por carretera de la ciudad de Cajamarca no se concentra en la muerte de Jesucristo. El día central, Domingo de Ramos, se llevan a cabo cuatro ceremonias diferentes: la coronación de las cruces, el saludo al Señor en la casa del mayordomo (encargado de liderar los festejos), los diversos responsos cantados en quechua y latín, y finalmente la procesión a la capilla de la hacienda. Las cruces son adornadas con espejos redondos y ovalados que representan las almas de los difuntos, así como con figuras de la Virgen María, el Corazón de Jesús y diversos santos patronos, colocados simétricamente formando un inmenso rombo, de cuyos extremos cuelgan campanillas de metal para anunciar el arribo a la comunidad. Durante la imponente procesión de cruces, los ángeles vestidos de turquesa, amarillo y rosado avanzan sujetando a la señorca, burrita que lleva al Señor de Ramos.