MARZO y/o ABRIL 2da quincena de marzo-1era semana de abril
Ayacucho
Semana Santa
El fervor de Ayacucho
En esta semana se concentra el más ferviente sentimiento religioso del hombre andino. En la capital de Ayacucho, San Cristóbal de Huamanga, situada en la sierra central del país a 2.761 msnm, se celebra una de las más intensas adaptaciones de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. La semana se inicia con la entrada de Jesús a la ciudad montado sobre un burro. El día miércoles las imágenes de la Virgen María y San Juan recorren las calles alfombradas de flores en fervorosas procesiones, hasta encontrarse con el anda del Señor Nazareno, a quien "saludan" en la Plaza de Armas. En la noche del Viernes Santo, las luces de la ciudad se apagan para dejar paso al Señor del Santo Sepulcro o Cristo del Calvario. La imagen sale del monasterio de Santa Clara para recorrer la ciudad sobre un lecho de rosas blancas, seguido por la Dolorosa y filas de hombres y mujeres de riguroso luto portando cirios encendidos. Las andas, invadidas de velas blancas, sobrecogen por su magnificencia. Luego se realiza una vigilia con rezos y cantos hasta la emisión del Sermón de las Tres Horas el día sábado. Después de los días de congoja, el Domingo de Resurrección se torna en fiesta, Cristo resucitado aparece en andas y es cargado por las calles.
2da quincena de marzo-1era semana de abril
Cusco
Señor de los Temblores
El Cristo moreno y la flor carmesí
Desde 1650 cuando, según los devotos, un lienzo del Cristo de la Buena Muerte detuvo un fuerte sismo que remecía la ciudad del Cusco, los pobladores le rinden culto a la imagen del Taitacha Temblores. La celebración se realiza el Lunes Santo en el marco de la Semana Santa en el Cusco. Esta celebración tiene especial interés porque permite apreciar nítidamente la fusión de las religiones andina y cristiana. La misma Catedral del Cusco, en la que reposa la imagen, está construida sobre la base del antiguo templo dedicado al dios Apulla Tikse Wiracocha. La imagen del Señor de los Temblores es llevada en procesión por diferentes calles de la ciudad como se hacía con las antiguas momias de los jefes, sacerdotes y los gobernantes incas. Finalmente, el elemento central de la celebración recae sobre la flor de ñucchu (salvia esplendes), que se empleaba para ofrendar al dios Kon y a Wiracocha y con la que actualmente se confecciona la corona del Señor de los Temblores. Esta flor carmesí, cuyos pétalos son arrojados por los feligreses sobre la imagen venerada, simboliza la sangre de Cristo. La imagen actual fue donada por Carlos V y a pesar de los años ningún pincel se ha atrevido a retocarla. El tiempo y sobre todo el humo de las velas y cirios la han ennegrecido convirtiéndola en un extraño Cristo moreno de aspecto sombrío.
Pachacámac (Lima)
Festival del Caballo de Paso Peruano
La danza del caballo
El caballo español cruzado con el árabe y criado en una geografía desértica, que delineó su andar y su formato, dio lugar al Caballo de Paso Peruano. Durante 300 años la sangre de esta nueva raza se fue depurando positivamente hasta desarrollar características que lo han convertido en uno de los más bellos y elegantes ejemplares del mundo. Por su parte los criadores, chalanes y artesanos, a través de los años, han sabido depurar el arte de la ambladura movimientos sincronizados de las patas anteriores y posteriores en forma paralela, que a su vez originó los peculiares pasos y el garbo de la marinera. Forman vistosa parte del conjunto los aperos (compuesto por jato, montura y guarnición) y el traje del chalán (camisa y pantalón blancos, sombrero de paja, poncho de fibra de vicuña, pañuelo, botas y espuelas). Esta tradición, que se ha exportado a diversas partes del mundo, se ve impulsada a través de los diferentes concursos tanto en las ciudades de la costa como de la sierra peruana, siendo el más importante el Concurso Nacional del Caballo de Paso que se realiza anualmente en la cancha de exhibición de Mamacona, en la histórica localidad de Pachacámac, ubicada a unos 30 km al sur de Lima.
Chapi (Arequipa)
Virgen de Chapi
La Virgen inmóvil
Atravesando el desierto, desde la ciudad de Arequipa hasta el santuario de Chapi, se realiza de año en año una inmensa peregrinación para venerar la imagen de la Virgen de la Purificación, hoy denominada Virgen de Chapi. En 1790 el párroco de Pocsi, Juan de Dios José Tamayo, intentó trasladar a la pequeña imagen a otro poblado y no pudo moverla porque "repentinamente" su peso se volvió excesivo. Este milagro se propagó por la región y hoy los fieles recorren 45 km en aproximadamente 15 horas durante toda la noche, apoyados en rústicos bastones, para llegar al desértico paraje situado a 2.420 msnm. Antes de la primera parada los peregrinos se van aprovisionando de piedras de distintos tamaño que dejaran en Tres Cruces, junto al camino, formando las llamadas apachetas que simbolizan el cansancio y los pecados que los devotos van dejando atrás. Lo mismo sucederá en Alto de Hornilla y luego en Siete Toldos, a 15 km del lugar, formando con los cirios una infinidad de luces que titilan contra la oscuridad de la noche. Al día siguiente, en Chapi, la Virgen sale en procesión sobre alfombras de flores. Por la noche, junto al santuario, se prenden castillos de fuegos artificiales y se ofrecen viandas.
Acobamba (Junín)
Señor de Muruhuay
El rostro pétreo de Cristo
Abandonados a su suerte por las autoridades virreinales, los enfermos de viruela (muru: viruela, huay: casa) fueron socorridos por una imagen de Cristo que, según la creencia, "entró" en una inmensa laja de piedra de las faldas del cerro Shalacoto (2.959 msnm) y permaneció en ella. En este lugar, ubicado en el distrito de Acobamba, a 12 km de Tarma, departamento de Junín, se celebra una de las más importantes peregrinaciones del Perú. En la celebración de esta imagen perviven ritos prehispánicos y predominan elementos como el agua, la tierra y la piedra. Hoy los rituales de adoración se inician la noche anterior con la quema de castillos artificiales. En el día central se realiza una solemne misa en quechua y luego los creyentes depositan su "Carta a Dios". Posteriormente se regresa a Tarma en una procesión encabezada por el mayordomo, que lidera las festividades, su esposa, y seguida por cuadrillas de danzantes, en la que compiten caracolillos y negritos, que ejecutan la contradanza, los abrecalle y los chutos. Luego de esta procesión se realiza un almuerzo con tradicionales platos típicos andinos, como el cuy frito con maní y habas. Los días siguientes se baila en las principales calles de Acobamba la famosa chonguinada sobre maravillosas alfombras de flores.
Lima, Apurímac, Ayacucho, Junín, Ica, Cusco
Fiesta de las Cruces
Cruces católicas, espíritus andinos
En esta fiesta, muy difundida en la sierra, los miembros de cada comunidad se organizan para adornar a su cruz respectiva y prepararla para la procesión a las iglesias vecinas. La celebración está íntimamente ligada al agradecimiento por las buenas cosechas que los campesinos ofrecen a sus divinidades desde tiempos prehispánicos. Como marco de la fiesta son frecuentes los espectáculos folclóricos con la participación de los danzantes de tijeras. Antiguamente los danzaq o danzantes de tijeras realizaban sus temerarios pasos incluso sobre los campanarios de las iglesias. Hoy los danzaq también compiten ejecutando increíbles pruebas de valor.
Quispicanchis (Cusco)
Qoyllur Riti
La peregrinación indígena más grande de América
Los pobladores del distrito de Ocongate (Quispicanchis) realizan un rito cuyo símbolo externo es la imagen de Cristo, pero su objeto de fondo es la integración del hombre con la naturaleza. El ritual, asociado con la fertilidad de la tierra y con la adoración a los Apus (cerros, dioses tutelares), forma parte de la fiesta de naciones indias más grande de América: el Qoyllur Riti. La ceremonia principal se realiza al pie del nevado Ausangate, a 4.700 msnm y a temperaturas por debajo de los 0º. El ritual consiste en una peregrinación de pastores, comerciantes y curiosos que se reúnen en el santuario de Sinakara. Según la creencia, el Niño Jesús, disfrazado de pastorcito, se le apareció a un niño indígena, Marianito Mayta, y ambos se convirtieron en amigos. Cuando los padres los encontraron vestidos de ricos atavíos avisaron al párroco del lugar, Pedro de Landa, quien intentó capturarlo pero sin éxito, pues en el lugar del Niño apareció una piedra. Marianito murió de inmediato y la imagen del Señor de Qoyllur Riti se fijó sobre la roca. Actualmente la fiesta empieza el día de la Santísima Trinidad, cuando más de 10.000 peregrinos ascienden hasta el límite de las nieves perpetuas. Los acompañan distintos bailarines (chauchos, qollas, pabluchas o ukukus) que simbolizan a diversos personajes míticos. Los ukukus (osos) son los vigilantes del Señor, tanto como de Apus y apachetas (montículos de piedras colocadas por los peregrinos, a manera de pecados expiados), y los que mantienen la disciplina durante los actos litúrgicos. Un grupo de fuertes Queros, pobladores de la que quizá es la más pura comunidad quechua del Perú, disfrazados como pabluchas, parte hacia las cumbres del nevado (6.362 msnm) en busca de la Estrella de la Nieve que se encuentra encerrada en sus entrañas. De regreso a sus comunidades, estos fuertes pobladores llevan sobre sus espaldas grandes bloques de hielo para regar simbólicamente sus tierras con el agua sagrada del Ausangate.
Cusco
Inti Raymi
La fiesta inca del Sol
El solsticio de invierno del hemisferio sur y las cosechas propician la celebración que recuerda la más grande y majestuosa ceremonia prehispánica en homenaje al Sol. Hoy en día el Inti Raymi evoca el esplendoroso ritual inca con un guión realizado por maestros, arqueólogos e historiadores del Cusco. La representación central se ejecuta en la explanada de la impresionante fortaleza de Sacsayhuamán, a 2 km de la ciudad del Cusco, adonde se llega fácilmente en auto o a pie. Ahí se escenifica paso por paso, en una larga ceremonia, un reconocimiento y agradecimiento ritual al dios Sol. El Inca es conducido en andas desde el Koricancha o Templo del Sol hasta el Huacaypata (plaza mayor de la ciudad), donde insta a las autoridades a realizar un buen gobierno. Luego los participantes parten con rumbo a Sacsayhuamán, allí se realiza el sacrificio de una llama blanca y otra negra. Las vísceras y grasa de las llamas son entregadas a dos sacerdotes: en primer lugar se ofrecen los intestinos al Callpa Ricuy, para que realice los vaticinios del año, mientras que el sebo lo toma el Wupariruj para hacer sus augurios observando el humo. Los vaticinios dados por los dos sacerdotes son interpretados por el Wíllac Umo, sumo sacerdote, que los comunica al Inca. Finalmente, cuando el Sol está en el poniente, el Inca ordena la retirada y estalla así una algarabía desenfrenada que ha de durar varios días.
Cusco, Loreto, San Martín, Ucayali
San Juan
Fertilidad y sensualidad
San Juan Bautista alcanza en la selva del Perú un gran carácter simbólico por la preponderancia del agua como elemento vital en toda la Amazonia. Por eso esta fecha es considerada como la fiesta más importante de todo el oriente peruano. En la ciudad de Iquitos se realizan diferentes festivales y actos públicos: se organizan fiestas con bandas típicas y se preparan los platos de la región como el tacacho (un majado de plátano asado) o los famosos tamales de arroz llamados juanes en honor al santo. En medio de este ambiente carnavalesco de inversión del orden y gran calor humano, se ha desarrollado fuertemente el mito popular de la especial sensualidad loretana. Existe la creencia muy difundida que en Iquitos se preparan los mejores afrodisíacos, toda una suerte de macerados de frutas y hierbas en aguardiente de caña, que llevan nombres extraños y sugerentes. El más conocido es, sin duda, el chuchuhuasi preparado con una raíz de la región. En la sierra la fiesta está igualmente relacionada con la fertilidad, pero el elemento central es el ganado, fácilmente asociable a la imagen de San Juan como pastor de almas. En este día los animales son contados, marcados y, en el caso de las llamas, hasta "rezados" por sus pastores. En el Cusco, donde los campesinos solían llevar a sus ovejas ricamente ataviadas para que "escuchen" la misa, la tradición ha mudado al 25, cediendo su fecha para el Inti Raymi.
Chorrillos y Lurín (Lima), San José (Lambayeque)
San Pedro y San Pablo
Santos de pescadores y campesinos
En las localidades de la sierra se lleva a cabo, conjuntamente con la limpia de las acequias comunales, una verdadera fiesta del agua. En la costa San Pedro ha sido escogido como patrón de los pescadores y se le rinde culto en las caletas de Chorrillos y Lurín, en Lima, y la de San José, ubicada a 13 km al norte de Chiclayo. La ceremonia se lleva a cabo junto a la desembocadura del río Lambayeque donde según la leyenda desembarcó el dios fundador Naylamp. Se conduce al santo, en medio de sahumerios, cantos y rezos, hasta las orillas del mar para embarcarlo en una travesía con el objeto de bendecir las aguas para un buen año de pesca.
Cusco
Corpus Christi
El paso de los santos y las vírgenes
La fiesta del Corpus Christi se celebra en todo el país desde la Colonia pero es en la ciudad del Cusco que alcanza su mayor intensidad. Quince santos y vírgenes de los distintos distritos llegan en procesión a la Catedral para "saludar" al cuerpo de Cristo, es decir, a la hostia consagrada, que se guarda en la fabulosa custodia de oro macizo de 26 kilos y 1,20 metros de alto. Sesenta días después del Domingo de Pascua de Resurrección, cada iglesia cercana lleva a su Santo Patrón al compás de los sonidos de la María Angola, la campana más grande del Perú, construida durante el siglo XVI por el maestro Diego Arias de la Cerda, con una aleación de cobre y oro. La noche de la concentración se hace una vigilia en la que se sirven platos típicos sobre la base de un preparado de ají con cuy (el chiriuchu), cerveza, chicha y panes de maíz. Apenas despunta el alba comienza el desfile, alrededor del Huacaypata (plaza mayor), de las cinco vírgenes, engalanadas con un conjunto impresionante de pedrería y brocados lujosos, así como de los santos Sebastián, Blas, José y el Apóstol Santiago sobre su hermoso caballo blanco. Luego los santos entran a la Catedral para realizar el saludo y, posteriormente, en la propia plaza mayor, los representantes de las diversas comunidades y autoridades discuten los problemas locales. Finalmente las delegaciones retornan a sus iglesias de procedencia en medio de cánticos y rezos.